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Respuesta a Job

Ando leyendo la “Respuesta a Job” de Carl G. Jung. Jung es curioso, pero a veces parece que se le fuera la cabeza. Y es exactamente eso lo que yo pensé en los primeros capítulos de su respuesta al libro de Job.

Para Jung, el libro de Job es el primer momento en que aparece una crítica a Di’s, en que se muestra una cara ‘malvada’ de HaShem. Ésta cara malvada se muestra, según Jung, en el trato que dispensa a Job. No sólo aparece el mal trato, sino que se cuestiona la omnisciencia del Creador, ya que, para Jung, si el Creador que todo lo ve y todo lo sabe tiene que demostrarle a satanás que Job no va a traicionarle por muchas maldades que le inflija, es que realmente no es totalmente omnisciente. Hay algo que se le escapa al Creador.

Todo esto va cuadrando a medida que uno va avanzando en la lectura, y se asienta por completo al final del capítulo cuarto, ya que, al menos yo, descubrí la función (o al menos uno de los sentidos o propósitos), de Jung en su “Respuesta”: es la explicación de una de las bases de las creencias cristianas. Y se alcanza gran claridad cuando el autor empieza a hablar de la deificación de la madre de Jesús, de la que dice que es una imagen de la Sabiduría que aparece en Kohelet y Proverbios, como requisito previo a la encarnación del hijo medio-humano de Di’s.

Uno podría pensar “pues claro, si Jung era hijo de un pastor protestante, ¿de qué va a hablar si no?”. El contexto en que se leen los textos hace mucho. Si uno lee la Respuesta a Job desde una óptica fuera del contexto ‘veterotestamentario’, si no en contexto de “Tora”, todo le sonará a chino, cuando no a idolatría. Pero cuando se comprende el contexto del autor y se lee el texto de acorde con ese sentido (aún cuando no se comparta para nada ese sentido), todo coge otro matiz.

Cabe tener en cuenta también toda la obra y el bagaje de Jung en tanto a los mitos. Así, aún cuadra más el texto y transluce el simbolismo. Un simbolismo que no deja de ser interesante y hermoso.

El problema

El problema de los fundamentalismos religiosos, en especial el cristianismo evangélico (new born) y el de los muhaidines jihadistas del islam, es que están empeñados en hacer creer al resto del mundo que su particular interpretación, sea cual sea, es la real y verdadera. Esa interpretación es totalmente selectiva y, obviamente, exclusivista: se enaltecen los fragmentos que interesan, y la versión del otro se declara incongruente, contradictoria o, directamente, falsa.

Esa versión propia se explica como la auténtica, y todos se lanzan a realizar alardes intelectuales: ¿quien fue el primero? En verdad, Fulano era defensor de lo que yo digo… Yo meo más lejos que nadie…

El problema es que se ignora, en la peor de las acepciones de “ignorar”, Kohelet 1: Todo es absurdo.

El problema es que ninguno de ellos dudará en usar la fuerza para demostrarnos, a todos, que ellos están equivocados. Unos usarán la fuerza para instaurar un Estado Islámico mediante jihad o suicidándose. Los otros usarán la fuerza para instaurar la “Democracia capitalista intrínseca al cristianismo”, lo que quiera que signifique, mediante guerras justas o haciéndose matar mientras juegan al misionero milagrista y mártir

El problema no es que alguien esté tan sonado como para desear convertirse en mártir, sino en su deseo de compartir con el resto del mundo esa decisión íntima y personal, además de sus fluidos corporales. El problema es que ése mártir cree que a nosotros nos interesa su decisión y, peor aún, que la compartimos.

El problema es que los bandos no solo creen en el fin de los tiempos, si no que lo creen de forma literal, piensan que está pasando, lo buscan y no dudarán en hacer lo que sea necesario para provocarlo. El problema es que no quieren recordar todas aquellas veces en que alguien como ellos aseguraba que el fin de los tiempos iba a suceder inmediatamente para equivocarse una y otra y otra vez: año 1000, año 1666… El problema es que siguen empecinados en que “el fin de los tiempos está pasando, nosotros tenemos a Di_s a nuestro lado, ellos no. Nosotros ganamos”.

El Problema es que el Hombre se ha arrogado el poder, no sólo de interpretar la Ley, si no de aplicarla por su cuenta. No sólo de apropiarse de la palabra de Dios, si no de auto-nombrarse su brazo derecho. Si nadie es capaz de saber que está pensando la persona que tiene al lado… ¿que especie de demente cree tener acceso a la voluntad Divina? ¿Que demente cree que puede, no sólo explicar sino aplicar por la fuerza, la voluntad de Dios?

Reflexiones viendo el documental Holy Wars.

Shabbat shalom!

(Artículo publicado automáticamente)

La semana que empieza…

Hoy es domingo, primer día de la semana. Una semana especial. Para cristianos, la Semana Santa. Entrada triunfal, pasión y muerte de Jesús.

Para judíos,el Pesach, en conmemoración de la salida de Egipto, liderados por Moshe. La Pascua, la cena en conmemoración y recuerdo del éxodo.

Y para éstos días, una cita para reflexionar:

Sobre-estimamos con ligereza la importancia de nuestra actividad y de nuestra eficacia; y olvidamos lo que sólo hemos llegado a ser gracias a los demás.

Lo escribía Dietrich Bonhoeffer en 1943, desde la prisión de Tegel en Berlín.